Producto propio
Lo que construimos cuando el cliente somos nosotros.
OnTrain y OnChats son dos plataformas nuestras: las decidimos, las construimos y las mantenemos. Debajo va cada una entera, con la decisión que hay detrás de cada pantalla.
ontrain.app
El coaching de un entrenador, fuera de WhatsApp y dentro de su propia app.
Entrenadores personales online, solos o con un par de colaboradores.
- Panel del entrenador y app del cliente
- 122 ejercicios en catálogo
- Se instala en el móvil, sin tienda de apps
- El entreno se registra sin cobertura
Antes
Las rutinas van en PDF, las revisiones en fotos por chat y el seguimiento en la cabeza del entrenador. A las 23:40 alguien pregunta si puede cambiar un ejercicio, y de qué rodilla era estaba escrito en una conversación de marzo.
Con OnTrain
El cliente abre una app instalada en su móvil, ve qué le toca hoy y va registrando las series según las hace. El entrenador abre un panel donde ya está calculado quién va al día y quién lleva dos revisiones sin contestar.
Hola, Elena
lunes, 27 de julio · Team Beta
Avisos urgentes 2
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Laura M. · Press banca 26 jul Noto un pinchazo en el hombro al bajar. -
Marc R. · Peso muerto 25 jul He tenido que parar en la tercera serie.
Revisiones por semana
8 semUn lunes por la mañana. La tira de seis cifras deja el triaje hecho antes de abrir nada, y debajo quedan los comentarios que alguien marcó urgente mientras entrenaba, con su ejercicio y su fecha. El tablero se reordena por widgets, así que cada entrenador acaba con el suyo.
jueves, 30 de juliojueves
Hola, Nuria
Tus constantes · 27 jul
Semana 6 · jueves
Empuje pesado
Sesión en cursoEn curso · 2/32 de 3 ejercicios
- Press banca
- Press inclinado
- Fondos
Tu semanaTu semana · 27 jul — 2 ago 27 jul — 2 ago
2 entrenos · racha de 5 semanas · 8,2t movidos
Cambia el color y la plantilla en los ajustes
Cada plantilla es una app distinta para tu cliente: cambia la portada, la navegación y cómo se ordenan las secciones — no solo los colores.
Los tonos oscuros mantienen la legibilidad; con fondos claros el texto se adapta automáticamente.
Los ajustes de la derecha se pueden tocar. Al elegir un color, un fondo o una de las tres plantillas, el móvil de la izquierda se repinta al momento, igual que la vista previa del panel. Cambiar de plantilla rehace la portada, la tipografía y el orden de las secciones. Aquí no hay ninguna conexión con OnTrain: lo que se repinta es la maqueta, con la misma fórmula de contraste que usa el producto para decidir la tinta que va encima de cada color.
Lo que más se nota
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Rutinas que se entrenan
Cada ejercicio sale de un catálogo de 122 con sus series, sus repeticiones, su descanso y su RIR. El cliente lo lleva abierto en el gimnasio y va marcando serie a serie, con o sin cobertura, así que al panel llega el peso y la fecha de lo que se hizo.
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Quien se descuelga sale solo
El estado de cada cliente lo calcula una regla escrita en un sitio: dos revisiones seguidas sin contestar y pasa a «en riesgo», contando desde la primera que se perdió. Ese umbral se puede discutir y cambiar porque está escrito, y el panel se recalcula solo.
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Las revisiones las monta cada entrenador
Qué medidas, qué fotos, qué preguntas y cada cuánto se piden lo decide quien entrena, no la plataforma. En cuanto un dato se cablea en una columna, el negocio del cliente tiene que doblarse a la forma del software, y esa es la decisión que más se paga después en un encargo a medida.
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La plataforma no pregunta por la salud de nadie
Tenía un cuestionario propio —lesiones, condiciones médicas, siete preguntas de aptitud— y se quitó entero. No por ahorrarse trabajo: recoger un dato de salud obliga a decidir cuál se recoge, y esa decisión la tiene que tomar el profesional que conoce a la persona, no el software. Ahora un entrenador que solo manda rutinas no genera ni un dato sensible, y el que necesita preguntar por medicación lo pregunta en su formulario y responde de ello. Cuanto menos criba la plataforma, más importa que los avisos de «esto no sustituye a un profesional sanitario» sigan ahí: quitarlos habría sido leer la decisión justo al revés.
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Todo tiene un reloj
Cuando un entrenador cierra el seguimiento de alguien, sus datos se conservan doce meses por si vuelven a trabajar juntos y después se borran solos. El plazo es uno y el mismo para todos, no un ajuste por cuenta: un plazo configurable son tantas promesas distintas como clientes tenga, y hay que poder cumplirlas todas. Antes de que se cumpla, esa persona puede descargarse un archivo con todo lo suyo, fotos incluidas.
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La app la firma el entrenador
El color y el logo los pone cada entrenador desde sus ajustes, y la plantilla cambia la portada, la tipografía y el orden de las secciones. La tinta que va encima de cada color la calcula la app con la luminancia real, así que ninguna combinación termina en un texto ilegible. Su cliente abre una app que percibe como suya.
onchats.app
Todas las conversaciones empiezan igual. Esa mitad la escribe el agente.
Negocios que reciben mensajes directos a todas horas, para captar o para atender.
- Instagram y chat de web
- Cualifica antes de hablar de dinero
- Un agente activo por canal
- Contesta a cualquier hora
- Entiende notas de voz e imágenes
- Se identifica como IA por obligación legal
- Cada conversación cerrada se puntúa sobre diez
- Sabe de qué historia o anuncio viene cada lead
Antes
Cada mensaje directo arranca en el mismo sitio —hola, cuánto cuesta— y sigue con las mismas cuatro preguntas de la conversación anterior. Ese tramo hay que escribirlo entero también en las que no acaban en nada, que son casi todas, y no aparece en ninguna pantalla porque nunca llega a ser una tarea: son veinte ratos sueltos a lo largo del día.
Con OnChats
Un agente se ocupa de ese tramo: pregunta lo que haría falta saber antes de dar un precio y sostiene la conversación hasta que hay algo que decidir. Lo que llega a una persona son fichas con lo que cada uno busca, la etapa en la que se quedó y el hilo entero detrás.
Tal como la ve quien escribe, en su bandeja de Instagram. El agente no suelta la tarifa a bocajarro: pregunta objetivo y días disponibles antes de dar un precio. Cuando acaba la parte guionizada se le pueden lanzar las objeciones de siempre y ver qué contesta. Esas respuestas están escritas de antemano, aquí no corre ninguna IA, y los tiempos van acelerados para que la escena quepa en una figura. La franja de abajo ya es el panel, con lo que va cayendo en la ficha mientras hablan.
Leads
14 leads · 9 en juego · 1 atendiendo tú
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Marta García Instagram Inbound Ana IA hace 6 h perder grasa3 díasgimnasio propio 84%
Cualificado
IA
- Javier Pons Web Inbound Ana IA hace 2 d pidió preciosin tiempo 48% Esperando IA
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Lucía Ramos
Atendiendo tú
Instagram Inbound Ana IA hace 3 d quiere llamada 91%
Ganado
IA
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Nerea Bosch Instagram Inbound Ana IA ayer tonificarprincipiante 73%
Cualificado
IA
- Andrés Mena Web Outbound Ana IA hace 6 d fuera de zona Descartado IA
La lista cuando alguien vuelve al panel. Arriba del todo acaba de entrar la conversación que se cualificó sola, con su canal, la etapa en la que quedó y las tres cosas que el agente le sacó. Una de las filas la lleva una persona, así que su interruptor está en «atiendo yo» y el agente ya no le escribe.
Lo que más se nota
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Se ocupa del tramo idéntico, y para donde le digan
Las conversaciones de venta empiezan todas en el mismo sitio, y esa primera mitad es la que se automatiza. Dónde deja de escribir no lo decide el modelo: cada negocio marca qué etapas lo paran en seco —una llamada ya agendada, un presupuesto enviado— y cualquier conversación se le puede quitar con el interruptor de su fila. Una automatización sin punto de parada escrito es la que acaba quemando clientes, y ese punto tiene que vivir en el producto y no en las instrucciones que redacte cada uno.
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Pregunta antes de dar un precio
Primero averigua objetivo, presupuesto o disponibilidad, lo que cada negocio decida, y solo entonces habla de dinero. Lo hace a la hora a la que entra el mensaje, mientras esa persona todavía tiene el móvil en la mano, y lo que dice sale de lo que el negocio ha escrito en sus instrucciones y en sus fichas. Cada dato que saca cae en la ficha según se dice, así que nadie tiene que releerse el hilo después para saber quién era.
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Se presenta como IA, y eso no se puede desactivar
Lo obliga el artículo 50 del reglamento europeo de IA, así que la plataforma exige el aviso en tres momentos: el primer mensaje, cuando retoma después de haber contestado una persona y cuando reabre un hilo que llevaba una semana parado. La redacción la escribe cada negocio; lo único que se impone es que aparezca una palabra que no admita dudas, como digital, virtual o bot. Un requisito legal sale más barato construido desde el principio que añadido después.
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Cada conversación acaba en una ficha
Con su etapa, sus etiquetas y el hilo entero, de modo que quien la retoma entra leyendo lo que ya se sabe y no lo que se dijo. Las etapas las escribe cada negocio, porque donde uno pone «llamada agendada» otro pone «presupuesto enviado». A quien se queda a medias se le vuelve a escribir a las 24 horas.
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Entiende la nota de voz sin quedarse con ella
Casi nadie escribe ya: mandan un audio conduciendo o la captura de lo que les ha pasado otro. La voz se transcribe y la imagen se describe, y lo que entra en la conversación es ese texto. La decisión que sostiene el resto es la de no guardar el archivo: se lee para convertirlo y se descarta sin llegar a la base de datos, así que no hay copia de seguridad de la voz de nadie ni un plazo de borrado que cumplir. Ante una foto de un cuerpo o de una analítica solo se dice de qué tipo de imagen se trata; describirla convertiría una conversación comercial en un fichero de datos de salud que nadie ha decidido tener.
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Se pone nota él solo, y no por lo que hay escrito en las instrucciones
Cuando una conversación se cierra se puntúa sola sobre diez: si abrió bien, si preguntó antes de proponer nada, si se inventó algo, si llevó al siguiente paso y si sonó a persona. Lo normal en estas herramientas es una barra que lee las instrucciones antes de encender, y eso mide un texto, no un trabajo. Que la veracidad sea una de las cinco es lo práctico: si empieza a inventarse precios o plazos aparece en esa pantalla, y no el día que lo dice un cliente.
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El ranking se ordena por lo que cierra, no por lo que trae más gente
Instagram manda, dentro del mismo mensaje, a qué historia contesta esa persona y de qué anuncio ha salido. Ese dato llegaba y se tiraba, así que las estadísticas contaban lo que había pasado sin poder decir qué hacer al respecto. Ahora cada conversación queda pegada al contenido que la trajo, y la tabla se ordena por lo que acaba en cliente: un anuncio que trae sesenta y ocho conversaciones y cierra tres está costando dinero, y eso no se ve hasta que alguien lo pone en una fila.
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Decir «no me interesa» tiene que parar el mensaje siguiente
Parece obvio y no lo era: el reinicio de la secuencia al contestar trataba igual una pregunta que una negativa, así que quien decía que no volvía al primer escalón. Ahora la negativa se marca en la ficha, se comprueba en el código —no al criterio del modelo— y esa persona no recibe nada más nunca. Encima hay un tope de diez mensajes por persona que ningún reinicio se salta. Quien aprieta el botón es un proceso nuestro cada quince minutos, así que la salvaguarda tiene que estar de nuestro lado y no en las instrucciones que escriba el negocio.
Criterio
No automatizamos por automatizar. Construimos sistemas que el equipo entiende, usa y puede mantener.
Primero separamos lo que estorba del ruido. Después construimos solo la parte que cambia el día a día. Si algo no lo cambia, no se construye.
Y lo demás
El resto del trabajo lo construimos para ti.
Los productos son la prueba de cómo trabajamos. La mayor parte de lo que hacemos es a medida: ordenar lo que entra, definir el proceso, automatizar lo repetido y dejarlo mantenible.
Diagnóstico operativo · gratis
Cuéntanos qué entra y dónde se atasca.
No cuesta nada: revisamos canales, herramientas, pasos manuales y excepciones, y te decimos qué conviene ordenar primero.